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Camilo Gonzalez

Mi experiencia en el Colegio Retos

Camilo Ignacio González

Todos experimentamos en nuestras vidas un sin fin de momentos, de experiencias. La mayoría de ellos pasan sin mayor trascendencia y son fácilmente olvidables. Sin embargo, hay unos cuantos que nos definen y se convierten en parte de lo que somos. Para mí una de esas experiencias fue mi paso por el Colegio Retos. 


Llegué a Retos en el año 2004, con más dudas que certezas y con un reto personal: trascender el bachillerato y tener un tránsito exitoso a la universidad. Para entonces el colegio quedaba en la autopista norte con calle 116, unos cuantos salones y un pequeño patio. Sin embargo, el tamaño de aquella casa contrastó con el gran aprendizaje e inspiración que obtuve en dicha institución, encarnado en su personal administrativo y sobre todo en sus profesores.

 
Los profesores que en aquel entonces hacían parte del colegio tenían varias características comunes, que los acercaban a pesar de las diferencias en las disciplinas que enseñaban. Todos tenían una gran paciencia (que no en pocos momentos tenían que ejercer), tenían una gran habilidad docente, pero sobre todo, compartían una preocupación inaplazable por el bienestar no solo académico sino emocional y espiritual de sus estudiantes.  


Mirando hacia atrás creo que el aporte más significativo que tuve de Retos fue recuperar la confianza en mí mismo en un ambiente seguro. Como muchos otros, en aquel momento, yo había sido golpeado por experiencias fallidas en colegidos tradicionales y en Retos encontré la motivación y el apoyo que necesitaba para dejar de hacer lo mismo y esperar resultados distintos. Es decir, en Retos obtuve nuevos métodos, renové mi sentido de responsabilidad y experimenté la relación entre esfuerzo y resultado. Esto último puede parecer una obviedad, pero como todo lo que parece obvio en la vida, es diferente predicarlo que experimentarlo.  


Del 2004 a hoy han pasado muchas cosas. Terminé una carrera universitaria, una maestría y un doctorado. Me casé, viví en Europa por casi 4 años y además de todo tengo la fortuna de ganarme la vida haciendo algo que me gusta y disfruto, soy profesor e investigador de planta en una de las universidades más importantes del país. No sería exacto decir que todo lo que he alcanzado se lo debo al Colegio, pues muchos otros factores han influido desde entonces, pero puedo decir que mi pasó por Retos sí marcó y fue el primer paso de un sendero de vida del que no me arrepiento.